Universitarios argentinos viajaron a Chile para ver al Papa en Temuco

Jóvenes que “sueñan con cambiar el mundo” cuentan sobre su encuentro con Francisco en Chile y cómo prepararon su "camino de solidaridad" hacia los más necesitados.

De Argentina
Opus Dei - Universitarios argentinos viajaron a Chile para ver al Papa en Temuco

Un grupo de 50 jóvenes, argentinos y de otras nacionalidades, de la ONG Universitarios para el Desarrollo, una iniciativa inspirada en el mensaje de san Josemaría, inició una peregrinación hacia Chile con una parada de 10 días en el Bolsón, localidad ubicada al sur de Argentina donde realizaron iniciativas de ayuda a los más necesitados para prepararse espiritualmente para escuchar a Francisco en la ciudad de Temuco.

Solidaridad, entrega a los demás, amor, compromiso social, son todas cualidades que han marcado el legado de este pontificado y también el lema de estos jóvenes, que el 16 de enero se encontraron con el Papa al cruzar la frontera hacia Chile.

Desde hace más de 20 años, Universitarios para el desarrollo según cuenta su director, Fernando Toller, impulsa viajes solidarios para realizar actividades sociales en zonas vulnerables. Este año en El Bolsón, construyeron una escuela de carpintería y una sala cuna; pavimentaron una multicancha, refaccionaron la Iglesia, pintaron la escuela, entre muchas otras actividades. Con la intención de “poder cambiar el mundo”, relatan detalles de esta aventura y sus deseos de encontrarse con su compatriota, el Papa.

Tomás Barberini, tiene 16 años y vive en Quilmes

Nací en Neuquén, Argentina. Vivo en Quilmes, porque mi familia es “familia de misión”, del Camino Neocatecumenal. Tengo 14 hermanos y soy el penúltimo. Vivimos en una villa tratando de imitar lo que es la Sagrada Familia, que vivían en humildad sencillez y alabanza. Esta va a ser la segunda vez que veo al Papa, porque con la ayuda de mi familia pude ir a la Jornada mundial de la Juventud en Cracovia, Polonia. Creo que el Papa nos reforzará en lo que creemos y nos dará esperanza de seguir y no caer para buscar lo mejor."

Edgard Magaña, tiene 20 años y es del Salvador

Vine a estudiar a Argentina Administración de Empresas. He ayudado a personas de pocos recursos a construir pequeñas obras. No sabía que trabajar para alguien más te daba ese sentimiento de placer bueno, no sólo porque estás ayudando a otro sino porque te estás ayudando a llegar al cielo. Me movió ir a ver a Francisco porque es la primera vez que conoceré a un Papa. Actualmente estamos viviendo un momento muy difícil en el Salvador: altos índices de violencia, mucha delincuencia, y necesitamos un poco de paz. Le pediré en este encuentro al Santo Padre que nos traiga esa paz que sólo lograremos con la ayuda de Dios."

Nicolás Omar Gómez, 19 años, Mar del Plata

“Estudio Ingeniería Naval en Mar del Plata. De día soy portero de un edificio y de noche voy a la universidad. Desde los 12 años que trabajo, anteriormente salía a buscar cartones en la calle. Nunca he visto a un Papa y creo que es una de las mejores cosas que me puede pasar en la vida. Luego de verlo estoy seguro que cambiaré como persona, en mi trabajo, en mi oración."

Isaac Moreira, 19 años, vive en la ciudad de Rosario

“Estudio Medicina y desde los 11 años toco violín. Soy evangélico-pentecostal. La religión para mí no es un límite para compartir con los demás. Vivo en un barrio humilde, a las afuera de Rosario. Mi papá es pintor de la construcción y mi madre, empleada doméstica. El proyecto de El Bolsón superó mis expectativas, es algo gratificante poder trabajar por un bien solidario.

Siempre tuve deseos de conocer al Papa. Lo veía imposible y ahora saber que podré estar a pocos metros es muy fuerte. Creo que viéndolo cambiaré la forma de ver la vida; nos va a trasmitir que alrededor nuestro hay gente buena y en búsqueda de la paz. Siempre he tenido gran admiración por Francisco, por su humildad, su forma de ver a las personas, sin importar la religión. Es una persona de interés mundial, que mira corazones.”

De Corea a Chile

“Soy el padre Emiliano Young Hong, sacerdote de la Prelatura del Opus Dei. Estoy en el Bolsón, a 19.000 km de mi ciudad natal, Seúl, acompañando a este grupo que tiene una enorme ilusión por participar de la Misa con el Papa Francisco en Temuco.

Fuimos a El Bolsón con el fin de crear más espacios de encuentro y solidaridad. Fueron dos semanas muy intensas de trabajo. Como siempre, los chicos se dan cuenta de que la generosidad y la solidaridad impulsan lo mejor de uno mismo y el contacto con los más necesitados les edifica, abre sus mentes y corazones.

Hace tres años, participé en la organización de la visita del Papa a Corea y fue impresionante el efecto de sus palabras y sus gestos, en un país de minoría cristiana. Millones de personas -literalmente- vieron en su figura un modelo de vida, con valores espirituales muy superiores a la búsqueda del simple éxito. Francisco es un gran comunicador, que sabe manifestar atractivamente la presencia de Jesucristo en nuestra vida. Seguramente en el encuentro con los chilenos dejará la huella de un hombre que viene a sembrar un mensaje de la grandeza de una vida cristiana vivida íntegramente.

En Corea se hablaba después de la visita papal del “Síndrome Francisco” sobre el efecto que produjo, sobre todo por su sencillez, la calidez de su mirada y la fuerza de sus palabras. Las parroquias se llenaba de catecúmenos y la Iglesia creció en presencia social. Por primera vez en la historia del país se celebró un acto religioso -la beatificación de un nuevo grupo de mártires- en la Plaza Mayor de Seúl, al lado del Palacio Real, precisamente en el mismo lugar en el que los mártires fueron sentenciados a muerte doscientos años atrás. Muchos jóvenes, que buscaban el brillo de una cultura de consumo comenzaron a reflexionar sobre la hermosura de los zapatos gastados de Francisco.

Desde hace más de 20 años, Universitarios para el desarrollo según cuenta su director, Fernando Toller, impulsa viajes solidarios para realizar actividades sociales en zonas vulnerables