Pionero del rock argentino

Juan Carlos “Chango” Pueblas fue guitarrista de Los Gatos Salvajes, reconocido en Argentina como el grupo fundador del rock en castellano. San Josemaría le hizo comprender que Dios y la música pueden ir por el mismo camino.

De Argentina

¿Cuándo conociste el Opus Dei? 

Allá por 1980. Estaba “down” (bajoneado) y vi una Hoja Informativa sobre la mesa de luz. Mi esposa me dijo que la leyera, que me iba a hacer bien. Me llamó la atención los milagros que hacía el entonces siervo de Dios Josemaría y que fuera un santo de nuestra época. Yo pensaba que los santos eran de la Edad Media. En el 2002 viví su canonización con mucha alegría.

¿Te llamó la atención su mensaje de la santificación en el trabajo profesional? 

Y sí... esto es una cosa misteriosa ¡Haciendo cosas tan pueriles, lo cotidiano, podemos ganarnos el Cielo! Pensaba que había que hacer cosas magnánimas, extraordinarias, para tener mérito. Pero hay que hacer las cosas bien. Jesús lo ve todo. Si en mi actividad hago lo correcto es meritorio, lo mismo que hacer una obra de caridad de ayudar a los enfermos o a los ancianos.

¿Y lo vivís haciendo música? 

También. Cuando ahora toco y recibo aplausos o reconocimientos se los ofrezco a Dios, porque no son míos. Si toco es porque Dios lo quiere. Yo nunca pensé que iba a ser reconocido. Dios lo ve todo, está en un presente permanente y tiene previstas estas cosas. 

¿Te sorprende? 

Me sorprende que algo que yo había hecho en la juventud pudiera tener ascendencia en otros músicos muy conocidos. Ahora los veo y me dicen que se colaban en los bailes, se ponían en primera fila y recuerdan hasta cómo yo estaba vestido. No tenía conciencia de que estaba haciendo algo que iba a trascender. Y esto pasa en cualquier otra actividad, aunque parezca de poca importancia. El buen ejemplo que das o dejás de dar puede dejar una huella en otras personas. Para esos chicos fui algo importante. No digo que un modelo, pero algo así. Por eso influimos con Los Gatos Salvajes.

Ahora Dios te da el dulce. 

Dios me está dando demasiado. A veces le pregunto: ¿por qué me das tanto? Porque no lo merezco, no me porto lo bien que debería. A veces me asusta que me dé tanto en lo personal, laboral, familiar, musical... He pasado épocas muy malas. Me siento así como Job que la pasó re mal y luego empezó a darse todo bien. 

Hoy, ¿encarás la música de manera diferente?

Antes, como cualquier joven, buscaba el éxito, la popularidad, la fama, el dinero fácil. Ahora disfruto de la música. Y lo que se da es por decantación natural, no porque lo esté buscando. El reencuentro de Los Gatos Salvajes (después de cuarenta años) fue un esfuerzo muy grande. Tres estábamos en Buenos Aires y dos en Rosario. Había que juntarse. Ciro (Fogliatta) y yo viajábamos a Rosario. Ensayábamos viernes y sábados, y volvíamos los domingos. Litto (Nebbia) se acopló luego. Así durante tres o cuatro meses. 

¿Cómo es tu relación con Dios y la guitarra? 

Trato de estar en presencia de Dios cuanto toco. De ofrecerlo. También le pido ayuda al ángel de la guarda para que todo salga bien, que el instrumento no falle, que no haya ruidos. No por mí, sino por los demás. Sin la ayuda de él todo sería más difícil. Yo siento que me ayuda. A veces pienso que toco mejor de lo que sé realmente. El hace que ponga los dedos donde tienen que ir (risas).

A Pappo le pasó algo parecido cuando tocó en el Madison Square Garden, con BB King.

Lo conocí cuando estaba en Los Gatos y compartimos una cena pocos meses antes de que muriera.

Ustedes tuvieron muchas presiones de las compañías discográficas para hacer otro tipo de música y se rebelaron contra el sistema. 

Nosotros teníamos convicciones muy firmes. Si hubiéramos claudicado habríamos tenido más éxito comercial pero (el rock argentino) no hubiera sido lo que es. El mantenernos firmes redundó -a la larga- en lo que fue: cantar el rock en idioma propio. Es muy duro pelear contra la corriente. En esa época éramos tildados de “grasas” y de “mersas”. Todos los demás grupos de rock cantaban en inglés. Pero nosotros queríamos expresarnos en el idioma nuestro.

¿Cómo vivís tu fe en el ambiente de la música? 

Hay gente que tiene otras creencias, el budismo, la reencarnación. Algunos cuentan que fueron monaguillos y después se apartaron... En mi caso fue al revés, yo estaba apartado, conocí a la Obra y me acerqué. Fue una gracia de Dios. Yo le pido que les haga ver lo mismo que yo vi. San Josemaría decía que había que querer a todos aunque no piensen igual. Creo que de eso se trata ser cristianos.