Galería de fotos: Voluntarias en la inundación

El feroz temporal del mes de noviembre azotó la ciudad de Luján provocando grandes inundaciones. Muchas familias perdieron todo lo que tenían. Convocadas por Impulso Social, 60 alumnas universitarias fueron protagonistas de una gran movida solidaria para ayudar al centro “Déjalo ser, déjame hacer”, un comedor de discapacitados que fue seriamente afectado.

De Argentina
Opus Dei - Galería de fotos: Voluntarias en la inundación La zona de Jáuregui se vio muy afectada por la crecida del río.

El domingo 2 de noviembre, Impulso Social organizó en Luján una jornada de capacitación en lo social para 60 universitarias, donde recibieron clases sobre "ser intrínsecamente solidarias". Además, se presentaron actividades de voluntariados que se realizarán en Mendoza y Chaco el próximo febrero.

En consonancia con eso, las estudiantes se autoconvocaron para ayudar con la limpieza del centro "Déjalo ser, déjame ser", un comedor para adultos discapacitados ubicado en Jáuregui. El comedor, en el que también se organizan talleres y una huerta, había sido muy perjudicado por las intensas lluvias de esos días. "Nos enteramos de la inundación y vimos que cientos de casas y familias estaban afectadas. La situación era muy dolorosa, no podíamos quedarnos de brazos cruzados y decidimos ponernos en marcha, aunque fuese para ayudar en un único lugar, pero era importante lograr que tuviera un espacio desinfectado", cuenta Lucía Catalán, una de las voluntarias. Cuando llegaron, había un metro de agua marcando las paredes. "Vi ese desastre y me dije a mi misma que no podía irme a mi casa y abandonar a esa gente que, literalmente, estaba sola, sin ninguna ayuda", continúa.

Sacaron el agua con baldes y estuvieron cuatro horas, pero no alcanzó para limpiar todo. Según Lucía, sentían que no avanzaban, y al ver que no habían terminado, organizaron lo mismo para el fin de semana siguiente. Esa vez asistieron alrededor de 20 personas. "Habías chicos y chicas muy interesados en ayudar y preguntaban cómo podían dar una mano. Eran conscientes de lo afectados que estaban los otros, la situación era muy crítica", cuenta Lucía. "Invité a todos los chicos a los que les doy catequesis en una parroquia, son pibes que viven con lo justo, y no dudaron un instante, enseguida dijeron que si y se acercaron a baldear. Fue algo rápido, sobre la marcha, mate al hombro y nos vinimos a Lujan, pero la verdad es que me sorprendió como se sumaron todos para dar una mano", finaliza Lucía.

A continuación, mostramos algunas fotos del trabajo de esos días:

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Fotos: Pilar Rodríguez Cáceres y Guadalupe García Llorente