Testimonios de algunos fieles argentinos

Actualmente, el Opus Dei desarrolla su labor apostólica en más de 40 ciudades de todo el país, donde cuenta con unos 5000 miembros, de las más variadas profesiones y procedencias sociales. Ofrecemos algunos testimonios de argentinos y argentinas.

De Argentina

Miguel Ángel Zemljic

(Peluquero – Mendoza)

“Lo que más me gustó del mensaje de San Josemaría es que vivir el trabajo cara a Dios adquiere un valor enorme. En mi caso esto me ha enriquecido y me enriquece cada día como hombre de fe, como trabajador y como amigo de mis amigos.”

India Tuero

(Conductora de radio y televisión – Rosario)

“Lo que más me ha abierto la mente es no estar atada a ideologías y respetar a todos. Si tuviera que rescatar a alguien que influyó mucho en mí, ha sido San Josemaría dándome esa apertura mental de respetar a todos, y principalmente de aprender y de quererlos.”

 

Yvanna Yensen (Profesora de Filosofía, 29 años – Pcia. de Buenos Aires)

"El desafío de todos los días es convertir mi casa en el hogar de Nazareth, como decía San Josemaría.  Y cada vez me convenzo más de que la mejor manera de ser instrumento fiel al Señor, es dejándolo que haga las cosas."

Arturo Gil (Médico oncólogo del Hospital Piñero – Buenos Aires)

“Por supuesto, así como cuando conocí al Opus Dei me llamó la atención la autenticidad de sus fieles, así también trato de mostrar a todos –pacientes, compañeros, visitadores médicos, personal de maestranza- la autenticidad del cristianismo. Esa idea que repetía San Josemaría: uno no puede ser cristiano en el templo y afuera llevar una vida distinta. Ante una situación tan grave como es una enfermedad oncológica, yo los invito a rezar respetando sus creencias. Y la gente responde bien. Lo importante es mostrar autenticidad en todos los aspectos”.

Juan Cesio (Miembro de la Asamblea del CELS – Ex Secretario del Partido Intransigente)

“Del mismo modo que yo, hay un montón de otra gente que piensa diferente a mí, y con ellas nos llevamos magníficamente bien, y las enseñanzas de San Josemaría son tan buenas para uno como para el otro.”

“Quienes sepan de mí quizás se sorprendan y digan: ¿Cómo este hombre siendo del partido que era puede ser del Opus Dei? Y al final de cuentas es lo que a mí más me gusta: hacer saber que en el Opus Dei hay gente de todas las formas de pensar, de todos los niveles socioeconómicos, de todos los lugares del mundo.”

 Tessy Perkins (Artista plástica – Buenos Aires)

"Cuando terminé el colegio decidí estudiar Bellas Artes y esto fue en 1974, cuando San Josemaría vino a la Argentina. Encontré en él un verdadero artista, una persona con una amplitud de miras y un entusiasmo que se me contagió para la edad que yo tenía. Desde entonces tengo esta herramienta, que es la pintura, que me da la posibilidad de comunicar mi interioridad".

Graciela Sánchez (Bailarina del Colón – Buenos Aires)

"Para mí bailar es una de la expresiones de libertad más importantes. Porque moverse, mostrar una sensación o un sentimiento con el cuerpo –que de eso se trata bailar– es fundamental para mí."

"Una vez, un sacerdote del Opus Dei hablando sobre mi profesión y algunos conflictos que tenía con ella me dijo: Nunca te olvides que la Virgen de seguro bailaría. Entonces, me di cuenta que para mí bailar puede ser una forma de oración."

Victoria de Acosta

(Integrante de la Asociación Familias de Esperanza – Buenos Aires)

Soy devota de San Josemaría y tuve la suerte de oír sus palabras cuando estuvo en la Argentina. Siempre quedaron grabadas muy fuertemente en mí sus enseñanzas, sobre todo su impulso a querer el mundo con locura. Esto me llevó a participar en distintas actividades, trabajando en barrios, hospitales, en el rol de la mujer y, desde 1995, me dedico especialmente a los niños en riesgo.

Y fue trabajando en la asociación cuando estaba cuidando a Lucas y me llamaron diciendo que había un chiquito de siete meses con síndrome de Down, una cardiopatía congénita, toxoplasmosis, desnutrido –no llegaba a los cuatro kilos- que se estaba muriendo y que querían que tuviera una muerte digna.

Ahí fuimos a buscarlo; nunca me voy a olvidar la alegría de mis hijos cuando llegué con Wilson a casa. Era un bebito que parecía recién nacido, llegaba como "tránsito" porque como miembros de la Asociación no podemos adoptar. Finalmente, Wilson sobrevivió y, por tratarse de un chico especial, lo pudimos adoptar."

Pablo Kemec (Empresario – Mendoza)

"Mi principal responsabilidad pasa por tomar decisiones. Estas decisiones afectan o impactan directa o indirectamente en el grupo de gente con el cual trabajo. Y cuando tomo una decisión, no sólo trato de que sea tomada con fundamentos económicos y financieros, sino también fundamentada en valores cristianos."