¡Que los argentinos se quieran!

Publicamos la versión completa del artículo en el que el padre Patricio Olmos, Vicario del Opus Dei en Rosario, relata la visita de San Josemaría a la Argentina hace 40 años atrás. Comenta, además, que el santo tuvo la oportunidad de encontrarse con el afecto de cientos de rosarinos y rosarinas que acudieron a escucharlo.

De Argentina

Es posible que varios santos y santas hayan visitado nuestro país, pero hasta ahora son pocos los que han sido declarados santos por la Iglesia. De estos pocos, sin duda el más conocido de todos es San Juan Pablo II, que nos visitó en dos oportunidades y en la segunda estuvo en Rosario. Pero hay dos más. San Luis Orione, "el Apóstol de la caridad", quien además en 1936 también vino a nuestra ciudad. Y más recientemente San Josemaría Escrivá, fundaundador del Opus Dei.

Se están cumpliendo cuarenta años de la visita del santo que predicó la búsqueda de Dios en la vida cotidiana. San Josemaría permaneció en Buenos Aires y alrededores durante tres semanas de junio de 1974, y varios cientos de rosarinos y rosarinas acudieron a encuentros con él. Hubo algunas reuniones especialmente numerosas en el Teatro Coliseo, en el Centro de Congresos San Martín y en el auditorio del Colegio de Escribanos.

En una biografía de San Josemaría se lee respecto a esos encuentros, a los que llama tertulias: " Solía hacer el Padre — así llama al santo- la apertura del acto con unas palabras cordiales o un breve comentario religioso. Era el preludio a la conversación. Inmediatamente surgían las preguntas entre los asistentes. Los micrófonos y un sistema de luces rojas repartidas por la sala indicaban dónde estaba la persona que quería hablar. No se ponía coto a las intervenciones, aunque sí se respetaba la prioridad de quien se hacía con el micrófono. De manera que el Padre era blanco de lo fortuito. No podía hurtarse a las preguntas y contestaba como Dios le daba a entender. Y era evidente que le soplaba el Espíritu Santo, porque sus palabras dejaban paz y alegría en el alma de quienes buscaban solución a sus penas.

Por lo común, los temas que se trataban eran la familia y la educación de los hijos, la vida de piedad, la claridad de ideas en medio del confusionismo doctrinal, la tarea apostólica, la confesión...

Quienes pudimos conocerlo en ese entonces, guardamos el recuerdo de una persona muy cercana y llena de buen humor. Su conversación franca y sencilla era estimulante. Por ese entonces el país pasaba momentos difíciles, que presagiaban los más duros que vendrían después. El santo era consciente de todo eso. Por eso el 16 de junio nos rogaba, no sólo con las palabras, sino con el tono de su voz y sus gestos algo de mucha actualidad y que se puede ver en Youtube: ¡Llenad de Amor esta tierra! ¡Que los argentinos se quieran! ¡Que no haya nunca odios! ¡Que se comprendan y sean generosos unos con otros! Que esta nación tan grande y abundante, que abre sus brazos y el pecho, como una madre que tiene muchos hijos, ¡que no sufra ya! Y eso depende en parte de vosotros y de mí; de que le pidamos a Nuestra Madre de Luján que bendiga a la Argentina con una gracia de su Hijo Divino: para que logre primero la felicidad de sus hijos, y después, ¡desde la Argentina!, se haga un gran bien en el mundo entero.

Pocos días más tarde, el 26 de junio de 1974, exactamente un año antes de su muerte, profundamente conmovido por el cariño que había encontrado en las personas que le agradecían el haber venido y le pedían que volviera, aseguró: Yo tengo hambre de quedarme con vosotros. Y cuando me vaya me quedaré a los pies de Santa María de Luján; ahí dejo mi corazón: esto no es un modo de decir, no es una simplonería: es una realidad varonil. Hijos míos, gracias, gracias a Dios, gracias a vosotros, y gracias a Santa María de Luján: porque he venido y porque me iré, pero volveré; y, además, me quedaré .

En ese histórico viaje le acompañó Álvaro del Portillo, su colaborador más estrecho, y quien le sucedió en el gobierno del Opus Dei. El próximo 27 de septiembre será beatificado en Madrid, su ciudad natal. Y si Dios quiere varios rosarinos estarán presentes.

Para recordar a San Josemaría, se celebrará en nuestra ciudad una misa el jueves 26 de junio, a las 19.45, en la parroquia María Auxiliadora (Salta y Presidente Roca). Invitamos a toda la ciudadanía.

Fuente: Diario La Capital de Rosario
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