Misa con el Prelado en Roma

Mons. Javier Echevarría ha celebrado la misa en la fiesta de san Josemaría en Roma. El trabajo y la confianza en Dios han centrado su homilía.

Del Prelado

Recogemos algunos fragmentos de la homilía pronunciada por el Prelado en la basilica de san Eugenio (Roma):

"La invitación a trabajar, en cuanto complemento de la obra de la creación, es la vocación originaria de cada mujer y de cada hombre.

Con razón, pues, san Josemaría podía afirmar que cualquier trabajo honrado es «un medio necesario que Dios nos confía aquí en la tierra, dilatando nuestros días y haciéndonos partícipes de su poder creador, para que nos ganemos el sustento y simultáneamente recojamos frutos para la vida eterna ( Jn 4, 36)» [1] .

De este modo nos invitaba a descubrir de nuevo a Dios, tanto en los trabajos importantes como en las ocupaciones cotidianas, que pueden convertirse en sólido fundamento para la santidad personal (...).

Los cristianos en cuanto hijos de Dios, saben que tienen un futuro luminoso. «No es que conozcan los pormenores de lo que les espera —dice el Santo Padre—, pero saben que su vida, en conjunto, no acaba en el vacío. Sólo cuando el futuro es cierto como realidad positiva, se hace llevadero también el presente» [3] .

Meditemos con frecuencia esta realidad: soy hijo de Dios, soy hija de Dios; y, ante este don, es lógico que tratemos de dar relieve sobrenatural a todo lo que hacemos. San Josemaría solía repetir que lo sobrenatural, cuando se refiere a los hombres, resulta plenamente humano. Si correspondemos a la gracia, estamos en condiciones de mantenernos en diálogo con Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, en cualquier circunstancia y actividad.

(Boris Mitendorfer Photography)

Esta gran maravilla de nuestra fe tendría que llenarnos de valentía, hermanas y hermanos queridísimos, para afrontar con confianza en Dios y serenidad las dificultades que se vayan presentando en nuestra existencia (...).

Dentro de pocos meses, en octubre, comenzará el Año de la Fe convocado por el Papa. ¿Cómo nos estamos preparando? ¿Hacemos actos explícitos de esta virtud antes de recibir el sacramento de la Confesión o de la Comunión? ¿Nos dirigimos a Dios con fe en la oración, frente a las variadas obligaciones propias de una vida llena de ocupaciones profesionales? ¿Tratamos de acercar al Señor a las personas queridas, a los amigos, a los compañeros de estudio o de trabajo? No olvidemos —porque es verdad— que Dios desea servirse de cada una y de cada uno de nosotros para que los demás le conozcan, le traten y le amen.

Mirad que la fe abre todas las puertas de par en par y muestra horizontes que parecían cerrados. Ésta es la enseñanza del pasaje evangélico. Obedeciendo al mandato del Señor, Pedro y sus compañeros lanzaron las redes (...).

¡Qué gran lección de fe y de obediencia a Dios! Jesucristo nos invita también a nosotros a santificarnos en todas las circunstancias corrientes de la vida y a echar las redes del apostolado en el mar del mundo.

[1] San Josemaría, Amigos de Dios , n. 57.

[2] Benedicto XVI, Carta enc. Spe salvi , 30-XI-1007, n. 2

[3] Ibid .