Los santos "piropean" a la Virgen de Luján

Distintos elogios que expresaron santos contemporáneos a la Patrona de Argentina cuando visitaron la Basílica, entre ellos san Juan Pablo II y san Josemaría.

De Argentina

Todos los años, el país se une en una fiesta para visitar y honrar a Nuestra Señora de Luján, patrona de la Argentina. Hombres, mujeres, niños y niñas, familias enteras se acercan hasta la Basílica para agradecerle o para pedirle.

A través de los años, millones de peregrinos recorrieron cientos de kilómetros para encontrarse con la Virgen, visitarla y demostrarle su cariño. Entre ellos, pueden nombrarse varios santos, que llegaron a Buenos Aires para homenajear a la Virgen de todos los argentinos y argentinas:

San Juan Pablo II: visitó a la Virgen de Luján en dos ocasiones. En su primera visita, le regaló la Rosa de Oro, una distinción que realizan los papas como muestra de verdadero cariño. “A la Madre de Cristo y Madre de cada uno de nosotros queremos pedir que presente a su Hijo el ansia de nuestros corazones doloridos y sedientos de paz", pidió en 1982, en el marco de la guerra de Malvinas. Ese día, no escatimó pedidos, ya que luego continuó: “Te encomiendo y te consagro, Virgen de Luján, la Patria Argentina, las esperanzas y los anhelos de este pueblo”.

San Josemaría: El fundador del Opus Dei visitó la Basílica en 1974, y tuvo palabras especiales para la Virgen: “Cuando me vaya, me quedaré a los pies de Santa María de Luján; ahí dejo mi corazón”. También agradeció la estadía y dijo con afecto a los argentinos: “Las gracias las doy yo a Dios, Nuestro Señor; y las gracias las doy yo a los argentinos, que una vez que se os conoce, uno no puede desear marcharse”. Hoy una estatua recuerda esa visita.

Nota sobre su visita a Luján

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San Luis Orione: Visitó muchas veces el Santuario de la Virgen. El 16 de noviembre de 1921 llega por primera vez al Santuario “a los pies de Ntra. Sra. de Luján, la amabilísima Madre, en cuyas manos me puse yo mismo junto a la causa de los huérfanos”. En otra oportunidad explicó: “Es la Virgen que me lleva a hacer obras que no son mías”.

Beato Pío IX: Este Papa tuvo siempre una inmensa devoción a la Virgen, y fue durante su papado que se anunció la Inmaculada Concepción de María como dogma de fe. La corona de la Virgen de Luján tiene el escudo del Papa Pio IX. Estuvo en Lujan en 1824, cuando todavía era el cardenal Juan Mastai Ferreti, y celebró Misa en la Basílica.

Podemos incluir también el gesto de cariño del papa Francisco, quien en su primer año de pontificado demostró su amor a la Virgen regalándole unas flores blancas en su día, y acompañando ese gesto con las siguientes palabras: “Deseo hacer llegar a todos los hijos de esa querida tierra argentina mi sincero afecto a la vez que pongo en manos de la Santísima Virgen, celestial patrona de la Argentina, todas sus alegrías y preocupaciones”. Al finalizar, pidió a la gente que estaba en la audiencia un fuerte aplauso para la Virgen.

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