El Padre Ji Young Emiliano Hong ofició su primera Misa solemne en Argentina

Se celebró en la iglesia de los Santos Mártires Coreanos. Concelebraron, entre otros, el capellán de la comunidad coreana, Pbro. Simón So, y el vicario Regional de la Prelatura del Opus Dei, Pbro. Patricio Olmos.

De Argentina

El pasado 26 de Septiembre el presbítero Emiliano Hong que pertenece a la Prelatura del Opus Dei ofició su primera Misa en Argentina en la iglesia de los Santos Mártires Coreanos. Unas 500 personas asistieron a la ceremonia que se celebró en gran parte en coreano. Además de la piedad y del servicio de los fieles de la comunidad coreana destacaron los cantos en su propia lengua.

Al terminar la ceremonia, siguiendo la costumbre del país, cada asistente tuvo oportunidad de acercarse al nuevo sacerdote y ponerse de rodillas para recibir su bendición.

Ji Young Emiliano Hong después de obtener el título de economista en Buenos Aires, realizó sus estudios de Filosofía y Telogía primero en Roma y luego en Pamplona. Fue ordenado sacerdote por Mons. Javier Echevarría, prelado del Opus Dei, el 22 de mayo en la basílica romana de san Eugenio.

Nacido en Seul en 1973, se trasladó a Buenos Aires en 1986 con toda su familia. Allí conoció la fe católica y, al poco tiempo, se convirtió al catolicismo: “primero se convirtió una de mis tías que vivía en Corea, y con ella descubrimos el camino de la fe católica mis padres y mi hermano, muchos de mis tíos y mis abuelos. Yo era calvinista, pero en mi familia había también budistas y, sobre todo, ateos”.

El sacerdote coreano explica que cuando Juan Pablo II visitó Corea del Sur en 1984 había un millón de católicos, mientras que hoy son más de cuatro millones. Y atribuye, en parte, esta explosión de conversiones a la intercesión de los “Mártires Coreanos” canonizados por el Papa en aquel viaje: entre ellos figura Pedro Lee, antepasado de Ji Young por vía materna.

Ji Young confía en la familia como escenario de encuentro con Dios y de conversión. “Pido al Señor en estos días que haya más familias como la mía que encuentren el camino hacia Dios. En mi caso, está claro que Dios se valió de la conversión de mi tía”.