Celebración litúrgica por la fiesta de San Josemaría Escrivá

Reproducimos una nota de AICA, publicada el 27 de junio, sobre la misa en la catedral metropolitana y las palabras de monseñor Mariano Fazio. También les acercamos las homilías completas de monseñor Antonio Marino, obispo de Mar del Plata y de monseñor Francisco Polti, obispo de Santiago del Estero.

De Argentina

“Celebrar a San Josemaría en este templo nos trae el recuerdo de las veces en que estuvimos con el papa Francisco y, a la vez que nos llena de alegría, nos ayuda a renovar nuestra oración por él y por toda la Iglesia, con mentalidad universal”, aseguró el vicario del Opus Dei, Mons. Mariano Fazio, durante la homilía de la misa en memoria del santo que presidió en la catedral metropolitana el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Enrique Eguía Seguí. El sacerdote centró su mensaje en el servicio a los más necesitados, al destacar “desde Roma a la periferia, a las periferias materiales y existenciales. Cuando el papa Francisco ha dicho que le gustaría una ‘Iglesia pobre y para los pobres’, no solo nos han dicho que debemos reforzar nuestra ayuda a los más necesitados. También nos anima a aprender de ellos”. Hubo más de 35 celebraciones en el país.

Monseñor Enrique Eguía Seguí

Ayer, 26 de junio, fiesta de San Josemaría Escrivá, el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Enrique Eguía Seguí, presidió en la catedral metropolitana una misa en memoria del fundador del Opus Dei.

“Celebrar a San Josemaría en esta catedral nos trae el recuerdo de las veces en que estuvimos con el papa Francisco y, a la vez que nos llena de alegría, nos ayuda a renovar nuestra oración por él y por toda la Iglesia, con mentalidad universal”, aseguró el vicario del Opus Dei, Mons. Mariano Fazio, ante un templo colmado y con la presencia de muchos jóvenes.

El sacerdote centró su mensaje en el servicio a los más necesitados: “Desde Roma a la periferia, a las periferias materiales y existenciales. Cuando el papa Francisco ha dicho que le gustaría una ‘Iglesia pobre y para los pobres’, no solo nos han dicho que debemos reforzar nuestra ayuda a los más necesitados. También nos anima a aprender de ellos”.

“El documento de Aparecida –ese texto que el Papa les ha regalado ya a varios presidentes latinoamericanos- recuerda con cierta admiración la fe de los pobres, su vivencia de la solidaridad, su confianza en Dios”, recordó.

Y agregó: “Alguno puede preguntarse: pero yo, ¿cómo vivo esto en mi día a día, con mi trabajo, con mi familia? Ayudando, rezando, promoviendo, y haciendo todo lo que puedas hacer. Descubriendo el sentido social que hay detrás del trabajo y dedicando horas concretas a ayudar de manera directa, enseñándoles a tus hijos y a tus amigos, que en los pobres encontramos a Jesús”.

Antes de terminar con una invocación a la protección de Santa María de Luján, monseñor Fazio dijo: “Estamos para servir a la Iglesia como la Iglesia quiere ser servida” y señaló que “esa era la ilusión de San Josemaría, y el servicio a los más necesitados es lo que no está pidiendo el Papa”.

Tras indicar que “para servir así necesitamos apoyarnos en Dios y reconocer el rostro de Cristo en esos ‘rostros sufrientes que nos duelen’”, sostuvo que “cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos”, porque “cuanto hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron”.

Al final de la misa, donde se rezó especialmente por el Papa Francisco y por las vocaciones sacerdotales, tal como promovió la arquidiócesis de Buenos Aires para esta semana, monseñor Eguía Seguí animó a los presentes a renovar su vida de fe, recordando parte de la homilía que ayer pronunció en Roma monseñor Javier Echevarría, prelado del Opus Dei.

“Señor que vea y hágase tu voluntad, la actitud del ciego de nacimiento recordada por San Josemaría y la respuesta de la Virgen María, esto nos debe llevar a aumentar, perseverar y acrecentar nuestra fe, en el Año de la Fe”, sostuvo el prelado porteño.

Monseñor Antonio Marino

Otras celebraciones

Hubo más de 35 celebraciones en el país. En Mar del Plata, el obispo, monseñor Antonio Marino, recordó que San Josemaría “sabía que la fe es un don precioso en el que debemos crecer mediante nuestra correspondencia en la oración, y que es allí donde el apostolado alimenta la llama de su entusiasmo y se dispone a ver maravillas”.

Texto completo de la homilía

Monseñor Francisco Polti

Por su parte, monseñor Francisco Polti, obispo de Santiago del Estero, destacó que “es así que en nuestra vida ordinaria, la de todos los días, en nuestros hogares, en el trabajo, con los vecinos, conocidos, allí donde y con quienes nos encontramos, está nuestro lugar para hacernos santos”. Y completó: “En la escuela de San Josemaría ante todo podemos aprender, y ése es el mensaje que Dios le hizo y que él trasmitió no sólo con su predicación, sino también con su ejemplo de vida, que Dios Padre llama a la santidad a todos los hombres y mujeres, de cualquier raza y condición social”.

Texto completo de la homilía +