Basta empezar (3): Ensanchar tu familia

El Papa Francisco nos invita a vivir la cultura de la inclusión, del encuentro, y a poner freno a la cultura del descarte. En este tercer video de la serie “Basta empezar. Maneras de ayudar a los demás” se ven algunas consecuencias del intento por ensanchar el corazón y la propia familia.

Jubileo de la misericordia

Los siguientes apartados pueden ayudarte a utilizar este video personalmente, en clases de formación cristiana, en reuniones con tus amigos, en tu escuela o en tu parroquia.

Preguntas para el diálogo

— ¿Qué tienen en común Thomas, de Singapur, y Annemarie y Mathias, de Austria?

— ¿Por qué se puede decir que estas personas han ensanchado su familia?

— ¿Piensas que estas personas sacan adelante a sus familias ellas solas? ¿Quiénes las ayudan?

— ¿Por qué crees que Sara, voluntaria en un orfanato de Filipinas, afirma que cualquiera puede ayudar y que no es necesario ser un profesional para trabajar ayudando a otros?

— ¿Consideras que actualmente hay personas que tienen necesidad de recibir calor de familia? ¿Cómo podemos contribuir a darlo?

Propuestas de acción

— Rezar diariamente por tu familia y por todas las familias del mundo.

— Estar más atento a las personas que necesitan ser escuchadas o acompañadas.

— Procurar difundir a tu alrededor alegría y optimismo.

— Informarte de las estructuras de acogida que hay en tu entorno —casas para ancianos o para niños, por ejemplo— y, si es posible, donar tiempo y compañía a las personas que allí residen.

Meditar con la Sagrada Escritura

— Como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo (Isaías 66, 12-13).

—¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos consuela en cualquier tribulación nuestra hasta el punto de poder consolar nosotros a los demás en cualquier lucha, mediante el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios! (2 Cor 1, 3-4).

— Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice: «Id en paz, calentaos o hartaos», pero no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? (Santiago 2, 15-16).

— No olvidéis la hospitalidad: por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles (Hebreos 13, 2).

Meditar con el Papa Francisco

— Una familia que se encierra en sí misma es como una contradicción, una mortificación de la promesa que la hizo nacer y la hace vivir. No olvidéis nunca: la identidad de la familia siempre es una promesa que se extiende y se extiende a toda la familia y a toda la humanidad (Audiencia, 21 de octubre de 2015).

— La «casa» representa la riqueza humana más preciosa, la del encuentro, la de las relaciones entre las personas, distintas por edad, por cultura y por historia, pero que viven juntas y que juntas se ayudan a crecer (Discurso, 21 de mayo de 2013).

— Jesús nos hizo una gran promesa: «No os dejaré huérfanos» (Jn 14, 18), porque Él es el camino a recorrer, el maestro a quien escuchar, la esperanza que no decepciona. Cómo no sentir arder el corazón y decir a todos, en especial a los jóvenes: «¡No eres huérfano! Jesucristo nos ha revelado que Dios es Padre y quiere ayudarte, porque te ama». He aquí el sentido profundo de la iniciación cristiana: generar a la fe quiere decir anunciar que no somos huérfanos (Discurso, 16 de junio de 2014).

— Mirando a María descubrimos el rostro más hermoso y más tierno de la Iglesia; y mirando a la Iglesia reconocemos los rasgos sublimes de María. Nosotros cristianos, no somos huérfanos, tenemos una mamá, tenemos una madre, y esto es algo grande. No somos huérfanos. La Iglesia es madre, María es madre (Audiencia, 3 de septiembre de 2014).

Meditar con san Josemaría

— El Maestro pasa, una y otra vez, muy cerca de nosotros. Nos mira... Y si le miras, si le escuchas, si no le rechazas, Él te enseñará cómo dar sentido sobrenatural a todas tus acciones... Y entonces tú también sembrarás, donde te encuentres, consuelo y paz y alegría (Viacrucis, VIII estación, n. 4).

— No olvides que el Señor tiene predilección por los niños y por los que se hacen como niños (Camino, n. 872).

—¡Qué alegría al contemplar a Jesús en Betania! ¡Amigo de Lázaro, Marta y María! Allí va a reparar sus fuerzas cuando se ha cansado. Allí tenía Jesús su hogar. Allí hay almas que le aprecian. ¡Hay almas que se acercan al Sagrario y, para ellas, aquello es Betania. ¡Ojalá lo sea para ti! Betania es confidencia, calor de hogar, intimidad. Amigos predilectos de Jesús. Lo es tuyo (Meditación, 6 de noviembre de 1940).

— Si el Amor, aun el amor humano, da tantos consuelos aquí, ¿qué será el Amor en el cielo? (Camino, n. 428).

Textos y enlaces para seguir reflexionando

"Trabajar gratuitamente", primer video de la serie "Basta empezar"

"Dar alimento para el cuerpo y el alma", segundo video de la serie "Basta empezar"

20 años trayendo niños rusos a Galicia

Voluntarios asiáticos ayudan en un orfelinato de Tailandia

Jóvenes holandesas ayudan a niños en Polonia

45 estudiantes colaboran en un asilo y en dos orfanatos lituanos

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